Santana Motors es uno de los nombres más emblemáticos de la industria de la automoción española. Su origen se remonta a 1956, cuando la antigua Metalúrgica de Santa Ana inició la producción bajo licencia de modelos Land Rover en la fábrica de Linares (Jaén). Aquella planta se convirtió en pocos años en un polo industrial de referencia, conocido por fabricar todoterrenos robustos, fiables y perfectamente adaptados a los trabajos más exigentes para marcas como la propia Land Rover, Suzuki o IVECO. Durante décadas, Santana suministró vehículos a agricultores, cuerpos policiales, servicios forestales, ejércitos y flotas civiles dentro y fuera de nuestras fronteras, consolidando una reputación basada en la resistencia mecánica y en sus auténticas capacidades off-road.
A lo largo de su historia, la marca evolucionó más allá de las licencias de otros fabricantes, desarrollando modelos propios como el Santana 2500 o el conocido Aníbal, un 4x4 concebido para soportar condiciones extremas. La factoría de Linares acumuló más de 400.000 vehículos producidos hasta su cierre en 2011, dejando tras de sí un legado industrial y emocional profundamente arraigado en la comarca.
Tras años de inactividad, Santana Motors inicia en 2025 una nueva etapa que recupera el espíritu original de la marca y lo adapta a las necesidades de un mercado completamente distinto. El regreso se materializa en la renovación de la histórica planta —ahora conocida como Santana Factory— y en el lanzamiento de una gama moderna de pick-ups y todoterrenos, desarrollada en colaboración con socios internacionales de procedencia china. El primer paso lo dan los nuevos Santana 400D y 400 PHEV, dos modelos que combinan tecnología actual, capacidades reales fuera del asfalto y un enfoque claramente orientado a la durabilidad.
Este renacimiento se apoya también en una estrategia industrial de largo recorrido. El acuerdo con el gigante chino BAIC permitirá ensamblar en Linares una nueva generación de SUV y 4x4 destinados al mercado europeo, devolviendo actividad a la fábrica y situando nuevamente a Santana dentro del mapa de la automoción internacional, puesto que la compañía tiene también planes para expandirse fuera de nuestras fronteras.. Con ello, la marca no solo recupera su pasado, sino que establece las bases de un futuro en el que tradición y modernidad avanzan de la mano.