La Policía encuentra más de 8.000.000 de euros en cocaína ocultos en un camión que transportaba ropa de Kim Kardashian

IA - Copilot

La Policía encuentra más de 8.000.000 de euros en cocaína ocultos en un camión que transportaba ropa de la marca de la influencer.

Las operaciones de contrabando son algo habitual, pero los métodos que se utilizan para intentar introducir elementos ilegales como droga o armas pueden ser de lo más imaginativos. Las autoridades del Reino Unido han desmantelado una operación de narcotráfico que utilizaba un método tan sofisticado como llamativo: ocultaban grandes cantidades de cocaína en un cargamento de ropa de la marca Skims, propiedad de Kim Kardashian, conocida celebrity por multitud de razones. 

El uso de la marca de una de las Kardashian ha hecho que el caso haya generado una notable repercusión mediática, ya que se trata de una organización de crimen organizado internacional que utilizaba un nombre muy reconocido y estaba encubierta en una logística comercial legítima.

Según la información facilitada por la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA, por sus siglas en inglés) y recogida por diversos medios, entre ellos Associated Press, el operativo se descubrió cuando un camión procedente de los Países Bajos fue inspeccionado en Harwich, en el este de Inglaterra.

El vehículo transportaba 28 palés de ropa de Skims, un envío completamente legal que, en principio, no levantaba sospechas. Sin embargo, una revisión más detallada permitió descubrir una compartimentación oculta en la estructura del camión, paquetes de cocaína de aproximadamente un kilogramo cada uno.

El total de la droga incautada alcanzaba los 90 kilogramos, lo que en el mercado británico podría haber alcanzado un valor cercano a los 7 millones de libras esterlinas, equivalentes a más de 8 millones de euros según el cambio actual. Algunas estimaciones elevan incluso la cifra hasta los 9 millones, dependiendo de la conversión y el análisis del mercado de distribución final. En cualquiera de los casos, las cifras dejan clara la magnitud del cargamento interceptado.

El conductor del vehículo, identificado como un ciudadano de origen polaco, Jan Konkel, fue detenido y posteriormente condenado a pena de prisión de más de 13 años. Durante el juicio, se determinó que había aceptado transportar la droga a cambio de una suma de dinero relativamente baja en comparación con el valor del cargamento, lo que ha reforzado la hipótesis de que formaba parte de una red criminal más amplia.

Ésta se dedicaría a utilizar transportistas aparentemente legítimos, con cargamentos legales, para mover estupefacientes escondidos en sus vehículos a través de fronteras europeas sin levantar sospechas.

El conductor admitió haber recibido una compensación económica de tan solo 4.500 euros por llevar a cabo el encargo, lo que pone de manifiesto lo baja que es la cuantía en comparación con el valor de la droga que transportaba. De hecho, teniendo en cuenta que ha sido condenado a 13,5 años de cárcel, las cuentas no salen: solo ha ganado 333 euros por cada año que va a estar en prisión.

Las investigaciones revelaron que el modus operandi del grupo consistía en aprovechar envíos comerciales legales para ocultar sustancias ilegales, una técnica cada vez más frecuente en el tráfico internacional de drogas. En este caso, el uso de mercancía de una marca reconocida como Skims tenía como objetivo reducir la probabilidad de inspecciones exhaustivas, ya que los envíos de grandes empresas suelen circular bajo procedimientos aduaneros normalizados.

Las autoridades británicas subrayaron que ni la empresa exportadora ni la marca de ropa tenían conocimiento alguno de la operación ilícita. Skims ha emitido un comunicado desvinculándose por completo del caso, insistiendo en que colabora con los organismos internacionales para garantizar la seguridad en su cadena de suministro y prevenir cualquier uso indebido de sus productos.

Paul Orchard, director de operaciones de la Agencia Nacional contra el Crimen, ha declarado: “Los grupos del crimen organizado utilizan a conductores corruptos para transportar drogas de clase A, a menudo ocultas en cargamentos totalmente legítimos como este. La detección y la investigación han incautado una cantidad significativa de cocaína, cuyas ganancias se pierden para el grupo criminal responsable del intento de contrabando, y con Konkel han perdido a un cómplice clave”.

Este caso ha puesto sacado a la palestra como las redes de narcotráfico utilizan métodos más sofisticados para eludir controles de aduanas. La utilización de vehículos de carga modificados, compartimentos ocultos y el aprovechamiento de rutas comerciales legítimas es ya una tendencia que complica la tarea de las fuerzas de seguridad de los distintos países europeos.

Las autoridades británicas han destacado que la intervención fue posible gracias a la cooperación entre unidades de inteligencia, controles aduaneros y análisis de riesgo que permiten identificar irregularidades en el transporte internacional.

Más información sobre: